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Mandela and the Struggle for Justice for Afro-Colombians

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Author: Gustavo Balanta Castilla

As we remember and celebrate Nelson Mandela around the world, I thought you might like to see this wonderful op-ed by my friend Gustavo Emilio Balanta Castilla, a journalist and crusader for justice for Afro-Colombian communities in Cartagena, Colombia. 

Gustavo takes Nelson Mandela’s words, “A nation should not be judged by how it treats its highest citizens but its lowest ones,” and notes that it is impossible to praise Mandela while maintaining a state policy that reaffirms the inequity and systemic discrimination of the poor, Afro-Colombian and indigenous people of Cartagena and the rest of Colombia. 

Here is Gustavo’s blog:

Gustavo_Balanta

Por Gustavo Emilio Balanta Castilla
Periodista

Madiba, Aiku  Akoko

Los  grandes medios de comunicación en el mundo han registrado con suficiencia de espacio el fallecimiento de Nelson Mandela.  Desde que dejara de respirar han resaltado su vida, su papel por la libertad y la dignidad del ser humano.  Su entrega por acabar con manifestaciones degradantes  y condenables como el racismo, el apartheid y la discriminación en cualquiera de sus manifestaciones.

Hoy dirigentes políticos, empresarios y académicos con suficiencia fluidez se expresan exaltando su coraje, su valentía y su firmeza al liderar desde su condición de prisionero  un proceso de culminación del aberrante sistema de segregación étnica, política, social, económica y espiritual que se ejecutaba en Sudáfrica contra la mayoría de pobladores por el color de su piel y que aun tiene rezagos en muchos rincones del mundo.

Se habla del Mandela premio nobel de paz, del expresidente sudafricano en las primeras elecciones multirraciales de ese país, del prisionero político y social que estuvo 27 años tras las rejas, del que libero a su pueblo Xhosas, del conciliador y amante de la paz. Allí se colocan las tildes y qué bueno que eso pase; solo que ello debe ser complementado con las causas que motivaron su cautiverio, los calificativos a los fue sometido, el aislamiento del que fue víctima y de las escasas voces de solidaridad mundial que recibió en los primeros días de mazmorras y grilletes y que afortunadamente fueron creciendo para debilitar al cruel e inhumano régimen sudafricano. 

“Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos con mejor posición, sino por  cómo trata a los que tienen poco o nada”, es una de las frases que  Madiba* deja como parte de su legado. Un verdadero homenaje a su memoria es hacer que esos ideales se concreten en la vida de millares de seres humanos en todo el universo.

El modelo político y económico excluyente, acumulativo y egoísta que cultiva y reproduce la pobreza y la miseria de amplias franjas de hombres, mujeres, niños y niñas  debe desaparecer. Los derechos humanos, sociales, económicos, culturales y espirituales deben ser respetados y garantizados; ese marco ético resguarda el principio humanístico como imperativo de equidad entre los pueblos del mundo.

Es inconcebible que se enaltezca el nombre de Mandela y se mantenga como política de Estado la brecha de iniquidad y discriminación estructural de los sectores populares y de los pueblos étnicos en Cartagena y el resto del país. Es inconcebible que se nieguen los principios de multiculturalidad reconocidos constitucionalmente, cuando los derechos al territorio, la titulación colectiva, la autonomía y la consulta previa se violan consciente y deliberadamente. Es inconcebible que los planes de desarrollo y de ordenamiento territorial desconozcan esos derechos y se coloquen como pistas de aterrizaje  al despojo y al desarraigo de vastas capas poblacionales del Distrito y el país. Es inconcebible que se promueva un marco jurídico para limitar los espacios de participación, decisión y ejecución de las comunidades y sus organizaciones en la construcción de políticas públicas que interpreten sus necesidades y anhelos.

En Cartagena  hay vestigios de estas repudiables practicas que se constatan en la repulsa a la Titulación Colectiva de los territorios ancestrales de las comunidades insulares y continentales por  parte del Incoder, cuando por ejemplo desacatan la sentencia T680-12 de la Corte Constitucional que dio un plazo de tres meses para que este organismo reconociera el mencionado derecho a la comunidad negra de Orika en las Islas del Rosario y al sol de hoy, diez meses después, no se ha cumplido ese mandato.

Mandela lucho contra el apartheid como un régimen ideológico, político, económico, social y cultural que no se puede reducir a una condición melaninica. Era todo un sistema de exclusión y discriminación; de sometimiento y opresión; de barbarie e ignominia. De degradación de la condición humana. “Nunca, nunca y nunca otra vez, debería ocurrir que esta tierra hermosa experimente la opresión de una persona por otra”, ese es parte esencial de su ideario y su legado que deja a presentes y futuras generaciones.

Madiba, Aiku Akoko.

Moyugba bogbo eguun

Moyugba leri oma

Igboru

Igboya

igbosheshe

·        Nombre con el que se le conocía en Sudafrica.