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“¡Si se puede!”

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Immigrating to this country was a drastic change for the whole family; it has been very difficult to adjust to a new, American lifestyle. It is extremely sad and frustrating to have to depend on someone else to look for a job, enroll in school, and even to go to the doctor, simply because one does not speak English or is not quite familiar with the social services of this country.

 Versión en español abajo

"My name is Patricia Carmona Nieves; I am originally from Michoacán, México; and I am currently a student at Michigan State University. My major is Interdisciplinary Studies in Social Sciences: Community Relations/Sociology, and I have a specialization in Chicano/Latino Studies. I am currently interning with the Latin America Working Group in Washington, DC, on the Cuba Policy Program. This is my story.

"For a long time, coming to the United States has been a dream for millions of people around the world, since this country is perceived as a paradise on earth where all our dreams can come true, and a place where there is liberty and opportunity.

"For many years, my father came to the United States so that my siblings and I could have something to eat, even if this meant not having a paternal figure at home for most of the year. It was not easy for us or my mother who had to manage to care for us alone. Our small town in Michoacán did not offer many opportunities for education, decent housing, or even a good job. Immigrating to the United States has been the only solution for a lot of families, including mine. It was not until the year of 1999 that my father could get us permanent residency and we could finally reunite and be together as a family. Coming to this country was the dream of our lives. We could finally have what we never had; we would work really hard, save some money, and then we would come back to our beloved Michoacán.

"What many people do not realize is what the immigrant him/herself experiences when coming to the United States. When I arrived in the United States I did not see any paradise at all. I felt like an outsider to everything that surrounded me. I did not speak a single word of English. I came from a small school in Michoacán, and in the United States I had to enroll in high school where the school system was totally different from the one back home. There were many people who physically did not look like me, and this made me feel even more uncomfortable. For the very fist time I questioned my race and ethnicity, since apparently I was the stranger who was different from everyone else. I did not only experience this in the classroom and at lunch time, where nobody would share the table with me, but also at the mall, the street, and almost anywhere I went.

"Immigrating to this country was a drastic change for the whole family; it has been very difficult to adjust to a new, American lifestyle. It is extremely sad and frustrating to have to depend on someone else to look for a job, enroll in school, and even to go to the doctor, simply because one does not speak English or is not quite familiar with the social services of this country. More than once, I wanted to go back to México and never go through all this. Although eight years have already passed, I cannot fully adjust to my new life. I still have the idea that someday I will go back to my country since it is where I was born.

"Despite all the obstacles and many challenges in my way, I finished high school. With the help of an English as a Second Language (ESL) teacher I enrolled at Michigan State University. It was through the College Assistance Migrant Program (CAMP), which provides support and retention services to university students of migrant families, that I was able to attend college. My younger sister and I are the first generation in our family to go to college. I am where I am now due to tremendous effort. Perhaps I still lack some very necessary skills, but nonetheless, I have acquired many skills during this struggle. After I finish my undergraduate degree I plan to go back to my community and start a mentoring program for migrant students who wish to get higher education; then I will take up my studies again and obtain a masters in public policy.

"Maybe a lot of people can identify with my story, maybe a lot of people have had very different experiences from mine, but we all share the feeling that it is not easy to be an immigrant. I believe that all immigrants come to this land with many dreams, and with the desire to work and succeed. There are times in which my spirits flag and I just want to leave everything and simply abandon my dreams. But there are also times when I feel stronger than ever, and that is what keeps me going. It does not matter where you come from or what brought you here. What matters is that you never give up your dreams even if they seem to be very difficult to reach. And as César Chávez said: '¡Sí se Puede!'"

¡Sí se puede!

"Mi nombre es Patricia Carmona Nieves, soy originaria de Michoacán, México y estudio en la Universidad Estatal de Michigan (Michigan State University). Mi especialidad es Relaciones Comunitarias con un cognado en sociología y tengo una especialización en el estudio de Chicanos y Latinos. Actualmente estoy realizando unas prácticas con Latin America Working Group en Washington, DC en el programa de Cuba. Esta es mi historia.

"Por mucho tiempo, venir a Estados Unidos ha sido un sueño para millones de personas alrededor del mundo, pues este país es percibido como un paraíso terrenal en donde todos los sueños se pueden hacer realidad, donde hay libertad y sobretodo un país donde hay oportunidades.

"Por muchos años mi papá estuvo viniendo a los Estados Unidos para que mi mamá, mis siete hermanos y yo tuviéramos algo que comer aunque eso significara vivir sin una figura paterna por gran parte del año. No fue fácil ni para nosotros ni para mi mamá quien tuvo que arreglárselas para sacarnos adelante. Nuestro pueblo en Michoacán es pequeño y no ofrecía muchas oportunidades de obtener una buena educación, vivienda, ni tampoco un buen empleo. Emigrar a los Estados Unidos ha sido la salida para muchas familias así como lo fue para mi familia. No fue hasta el año de 1999 que mi padre pudo conseguirnos residencia permanente en los Estados Unidos y finalmente pudimos reunir nuevamente a la familia. Venir a los Estados Unidos era nuestro sueño de toda la vida. Por fin podríamos tener lo que nunca habíamos tenido, trabajaríamos duro, ahorraríamos dinero y entonces regresaríamos a nuestro querido estado de Michoacán.

"Lo que muchos ignoran es lo que el mismo inmigrante experimenta al llegar a los Estados Unidos. Cuando llegué aquí yo no vi ningún paraíso. Yo me sentí ajena a todo lo que me rodeaba. No hablaba ni una sola palabra de inglés, yo venía de una escuela pequeña y aquí tuve que entrar a la preparatoria donde el sistema escolar es totalmente diferente al que existe en México. Había mucha gente que físicamente no era como yo, lo cual me hacía sentir aún más incomoda. Por primera vez cuestioné mi raza y mi etnía pues al parecer yo era la persona extraña y diferente a los demás. No sólo lo experimenté en el salón de clases y en la hora del receso donde nadie compartiría la mesa conmigo, sino también en el centro comercial, en la calle y en casi todo lugar al que iba.

"Emigrar a este país fue un cambio drástico para toda la familia y ha sido muy difícil adaptarse a un nuevo ritmo de vida. Es extremadamente triste y desesperante tener que depender de alguien para buscar trabajo, inscribirte en la escuela y hasta para ir al doctor, simplemente porque no se habla inglés o no se está familiarizado con los servicios sociales de este país. No fue una, sino varias veces las que quise regresar a mi país y nunca volver a pasar por todo esto. Aunque ya han pasado ocho años no termino de adaptarme a mi nueva vida. Aún sigo con la idea de algún día regresar a mi país pues es la tierra donde nací.

"A pesar de muchos obstáculos y muchos retos en mi camino, logré terminar la preparatoria y con ayuda de una maestra de inglés como segunda lengua o ESL, por sus siglas en inglés, ingresé a la Universidad Estatal de Michigan (Michigan State University). Lo hice a travéz del College Assistance Migrant Program (CAMP) que provee servicios de apoyo y retención a estudiantes universitarios de familias inmigrantes. Gracias a este programa mi hermana menor y yo somos la primera generación en nuestra familia en ir a la universidad. He llegado hasta aquí con muchísimo esfuerzo, talvez todavía careciendo de algunas habilidades que son muy necesarias, pero con muchas más que he adquirido durante esta lucha. Después de terminar mi carrera mis planes son regresar a mi comunidad, comenzar un programa de mentores para los alumnos inmigrantes que desean continuar su educación y después retomaré mis estudios para obtener una maestría en ciencias políticas.

"Talvez muchos se identifican con mi historia, talvez muchos han tenido experiencias muy diferentes a la mía, pero compartimos el mismo sentimiento de que no es fácil ser inmigrante. Creo que todos los inmigrantes llegamos a ésta tierra con mucho sueños, con muchas ganas de trabajar y salir adelante. Hay veces que me siento flaquear y quiero dejar todo y simplemente abandonar mis sueños, pero también hay veces en las que me siento más fuerte que nunca y eso es lo que no me ha dejado caer. No importa de donde vengas ni que te trajo aquí, lo importante es nunca abandonar tus sueños por muy difíciles que estos parezcan. Y como dijo César Chávez: '¡Sí se puede!'"