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“We have taken the most difficult path, but also the most just.”

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Victims can play a very important role in reconciliation. . . . Victims have a moral authority to speak out because having been assaulted, we have not taken the armed path, nor have we taken the path of vengeance to claim our rights. . . . We have taken the longest and most difficult path, but also the most just, which is the path of justice and truth.

Versión en español abajo

cepedavoces Iván Cepeda is the founder of the Manuel Cepeda Foundation. He has “been fighting for 11 years so that the crime committed against [his] father, a Colombian senator from the Patriotic Union, Manuel Cepeda Vargas, who was assassinated by a team of military and paramilitary members in 1994, be resolved and properly punished.”

His struggle for truth and justice in the case of his father’s assassination led him to join the hundreds of other victims of state violence in Colombia who continue in their search for justice. Iván believes that “the inhumane acts that have harmed [the victims’] integrity, their physical and psychological well-being, and their plans for their lives, generate effects that in the majority of cases are irreversible.” He claims that these effects are worsened by the fact that most of these crimes remain unpunished, adding to the victims’ suffering a feeling of injustice and bitterness that is not conducive to the establishment of peace in Colombia.

Iván Cepeda, now a representative of the Movement of Victims of State Crimes in Colombia, came to Washington, DC on a tour organized by the Latin America Working Group Education Fund to speak on behalf of the Movement and to seek international solidarity for their cause. The following words are excerpts from a presentation at George Washington University organized by the Washington Office on Latin America, the LAWGEF and the Political Science Department at GWU.

"The victims in Colombia routinely bear the fact that the news media or government officials justify or negate the crimes [against them]. This is an issue that is . . . complicated by the fact that in an armed conflict in which there are victims on all sides it is easy to discriminate among victims . . . so that what should be a struggle for truth, justice and reparations turns into a war among victims. . . . In June, 230 victims organizations . . . decided to form the Movement of Victims of State Crimes. . . . To us it is very important that it be recognized that in Colombia there are victims of the state . . . In Colombia, state responsibility has vanished.

"The reasons for which we have been assaulted are very specific . . . , there are communities that have been attacked in precise geographical locations that have very specific natural resources, or have clear strategic locations, or have played a determined role of social and political opposition. That is to say, the people who are a part of this process today do not come from a social vacuum but have a history of struggle. . . . The victims are the living memory of the armed conflict and we consider that our fundamental role in this process . . . is to publicly attest to what has happened to us . . . because if there is any possibility for . . . these violent acts to never repeat themselves, that possibility lies in the ability of society to listen to the victims.

"Victims are . . . [the] ethical regulators . . . in society. . . . The victims in every society are those who are radically opposed to impunity and who must maintain their voice in every circumstance so that the bar is held as high as possible. . . . That is the role we are playing today in Colombia. . . . Victims can play a very important role in reconciliation. . . . Victims have a moral authority to speak out because having been assaulted, we have not taken the armed path, nor have we taken the path of vengeance to claim our rights. . . . We have taken the longest and most difficult path, but also the most just, which is the path of justice and truth.”

“Hemos tomado el camino mas dificil y mas largo pero tambien el mas justo, es el camino de la justicia."

Iván Cepeda es el fundador de la Fundación Manuel Cepeda. Iván ha estado “luchando por 11 años para que el crimen cometido contra [su] padre, el senador de la Unión Patriótica, Manuel Cepeda Vargas, quien fue asesinado por un equipo de militares y paramilitares en 1994 se resuelva y sancione apropiadamente.”

Su lucha por la verdad y la justicia en el caso de su padre lo llevó a unirse a las muchas otras víctimas de la violencia estatal en Colombia quienes continúan en su lucha por la justicia. Iván cree que “los actos inhumanos que comprometen la integridad de las víctimas, y su bienestar físico y psicológico, genera efectos que en la mayoría de los casos son irreversibles.” Él afirma que estos efectos son empeorados por el hecho de que la mayoría de estos crímenes quedan en la impunidad, lo cual le añade al sufrimiento de las víctimas un sentimiento de injusticia y resentimiento que contribuye de manera negativa al establecimiento de una verdadera paz en Colombia.

Iván Cepeda, en representación del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, vino a Washington en una gira organizada por el Fondo Educativo del Grupo de Trabajo Para America Latina para hablar sobre el Movimiento y obtener solidaridad internacional por la lucha de las víctimas. El fragmento a continuación fue sacado de una presentación en la Universidad de George Washington organizada por la Oficina en Washington para America Latina, la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de George Washington y el LAWGEF.

“Las víctimas en Colombia soportamos cotidianamente el hecho de que los medios de comunicación o los mismos agentes estatales recurran a la justificación o a la negación de los crímenes. Este es un hecho que se ve . . . complicado por la situación de que ante un conflicto en el cual hay víctimas de todos los lados es muy fácil operar discriminaciones entre las propias víctimas . . . para que lo que debería ser una lucha por la verdad, la justicia y la reparación se convierta en una guerra entre víctimas. . . . En el mes de Junio, 230 organizaciones de víctimas . . . decidimos conformar el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado . . . Para nosotros es muy importante que en Colombia se reconozca que existen víctimas del estado . . . En Colombia ha desaparecido la responsabilidad estatal . . .

"Las razones por las cuales hemos sido agredidos son razones específicas . . . , son comunidades que han sido atacadas en sitios geográficos precisos que tienen riquezas naturales muy específicas, o que tienen ubicaciones estratégicas muy claras, o que juegan un papel de oposición social o política muy determinado. Es decir, las personas que estamos hoy en este proceso no venimos de un vació social sino que tenemos una historia de luchas . . . Las víctimas somos la memoria viviente del conflicto armado y consideramos que nuestro rol fundamental en este proceso . . . es testimoniar públicamente lo que nos ha pasado . . . por que si existe alguna posibilidad de que . . . no se repitan nunca mas estos hechos de violencia esa posibilidad esta en que la sociedad pueda escuchar a las víctimas . . .

"Las víctimas son . . . reguladores éticos . . . en la sociedad . . . . Las víctimas en toda sociedad son sectores que se oponen muy radicalmente a la impunidad y que deben mantener su voz en toda circunstancia para que la vara suba lo mas alto posible . . . Ese es el rol que estamos cumpliendo hoy en Colombia . . . Las víctimas pueden jugar un papel muy importante para la reconciliación . . . . Las víctimas tenemos una autoridad moral para hablarle a la sociedad porque habiendo sido agredidos no hemos tomado el camino de las armas, ni hemos tomado el camino de la venganza para hacer valer nuestros derechos, y que por lo tanto hemos tomado el camino más difícil y más largo pero también el más justo que es el camino de la justicia y del esclarecimiento.”