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The Situation of Migrants Through the Eyes of a Human Rights Defender in Saltillo, Coahuila

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The Latin America Working Group, Peace Brigades International, and the Washington Office on Latin America brought a delegation of human rights defenders from Mexico in late April 2013.  At an event held at DC’s Busboys and Poets, the two human rights defenders discussed the risks and challenges they face in their work to address critical human rights issues impacting their communities: torture, forced disappearance, kidnapping and violence against migrants, human trafficking, and the impact of the “war on drugs” on Mexico’s social fabric.

In his presentation, below in English and Spanish, Alberto talks about the migrants he sees and aides for in Saltillo, Coahuila. Alberto works for the Casa del Migrante located in Saltillo, Coahuila, a migrant shelter which sees a minimum of 120 migrants per day.

 “Good evening everyone. Thank you to PBI, LAWG, and WOLA for making it possible for us to be here with you tonight.  I work for a center that assists Central Americans in transit through Mexico, all of which are migrants without documents.  For the majority of these migrants, their ultimate goal is arriving to the United States. I think that most of us are familiar with the risks people without documents face living in Mexico. Unfortunately, many of them die searching for a better way of life. However, at this moment I would like to highlight how an organized civil society can rescue and save lives.

In Mexico, 400,000 people cross the southern border without documents. Nevertheless, people who have taken notice of this suffering have organized themselves and opened 57 centers for migrants. In the southern part of the country some centers receive close to 1,500 people per day. The shelters located in the northern part of the country receive less; a minimum of 120 people per day. People receive food at these shelters after days without eating.  People also receive medical attention for severe illnesses. The most important thing that migrants receive is people who are willing to support them in this dream.

In Saltillo, a city 5 hours from the U.S./Mexico border, the community is very aware of the situation. The most impoverished sectors of society are the ones who have given support to this center and to this work. The poorest people donate the equivalent of close to half a million dollars a year in food. It is not the rich who sustain this work; rather the most impoverished sectors in Mexico.  We have discovered that the people of Central America have been prohibited from the right to dream. These migrants have to conform to a world without possibilities. Those of us who work with the Central American people are grateful for the opportunity they bestow on us to hope that this world can be different. We join with them in this effort to save many lives.

It is precisely this message that I would like to share with all of you who stand in solidarity with these types of situations. Human rights defenders could not do this work without your support. There would be many more deaths of Central American migrants in Mexico. In the name of these Central American migrants, I want to thank you for your support. Thank you for being here, listening to us, and always being aware of what is happening in the world.”


 “Buenas noches a todos.  Muchos gracias a PBI,  LAWG y WOLA por esta posibilidad de estar compartiendo con ustedes. Yo trabajo para un centro que atiende a personas centroamericanas en tránsito por México, todos y todas sin documentos migratorios. Para la mayoría de ellos y de ellas, su meta es llegar a los Estados Unidos. Creo que la mayoría de nosotros conocemos los riesgos que la gente sin documentos vive en México. Desgraciadamente muchos de ellos y ellas mueren buscando una mejor forma de vida. Sin embargo, en este momento me gustaría resaltar como la sociedad organizada puede rescatar y salvar vidas.

En México 400,000 personas cruzan sin documentos en la frontera sur. Sin embargo, las personas que se han dado cuenta de este sufrimiento se han  organizado y se han abierto 57 centros para migrantes. Algunos centros reciben de mil quinientas personas al día, como es el caso en los albergues en el sur del país.  Los que están en el norte recibimos menos y atendemos mínimo al día 120 personas. En estos espacios las personas pueden alimentarse después de días que no han comido. En estos centros la gente recibe atención médica de enfermedades graves. Lo más importante que las personas reciben es gente que está dispuesta a apoyarlos en este sueño.

En el caso de Saltillo, que es una ciudad a cinco horas de la frontera con los Estados Unidos, existe una comunidad muy consciente de la situación. Son los sectores más empobrecidos  los que han dado soporte a este centro y a este trabajo.  Son las personas más pobres que donan el equivalente a cerca de medio millón de dólares al año dando alimentos. No son las casas ricas las que sostienen este trabajo, más bien son los sectores más empobrecidos en México. Hemos descubierto que las personas de Centroamérica se les han prohibido el derecho a soñar.  Las personas tienen que sujetarse a lo que tienen que ser que es un mundo sin posibilidades.  Las personas que trabajamos con los centroamericanos agradecemos la posibilidad que nos brindan ellos y ellas de asumir que el mundo puede ser diferente. En este esfuerzo, estamos junto con ellos salvando muchas vidas.

Es justamente este mensaje que me gustaría  compartir con ustedes que son personas solidarias a este tipo de situaciones. Que sin su apoyo, los defensores (de los derechos humanos) no podríamos trabajar y habría muchas más muertes de migrantes centroamericanos en México. En nombre de las personas migrantes centroamericanos, quiero darles las gracias por su soporte y apoyo. Y gracias por estar aquí, por escucharnos y por estar atento siempre a lo que está pasando en el mundo.”

-Alberto Xicotencatl