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Why Do They Leave? | ¿Por qué se van?

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This article was first published in
Radio Progreso. Original text in Spanish below. 

They leave because you can not live in a country where, according to the Inter-American Commission on Human Rights, part of the widespread violence that exists in the country comes from the National Police, the Military Police, and the Army, in some cases in complicity with organized crime.

They leave because you can not live in a country where, according to Amnesty International, there is no space for people to freely express their opinions, and when they do, they face the full force of the government’s repressive apparatus.

They leave because you can not live in a country that is the most dangerous in the world for people who defend common benefits; as Global Witness points out, more than 120 people have been killed since 2010 just for defending life.

They leave because you can not live in a country that has a hybrid regime according to the Democracy Index of Democracy; that is, where elections are not free or fair, corruption is widespread, the rule of law is weak, and the judiciary is not independent.

They leave because you can not live in a country where, according to the Global Justice Project, there is a weak institutional framework and no respect for legality, and where, according to Transparency International, corruption, instead of declining, has advanced in a scandalous manner.

They leave because you can not live in a country that is one step away from becoming a failed state because whoever governs does not enjoy legitimacy, there are high levels of corruption and crime, and the government is unable to provide basic services to the population.

They leave because you can not live in a country where there is a serious human rights situation that will continue to worsen according to the United Nations High Commissioner for Human Rights, and where the government privileges repression over dialogue, according to the Inter-American Commission of Human Rights.

They leave because this country ceased to be of all, and became a police-military State that protects the interests of a few traitors at the expense of the dignity of the rest of Hondurans.

Those of us who still have reasons to stay must come together to rescue the country from the gang of thieves who condemn us to misery and violence.


Se van porque no se puede vivir en un país donde según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos parte de la violencia generalizada que existe en el país proviene de la Policía Nacional, la Policía Militar y el Ejército, en algunos casos en complicidad con el crimen organizado.

Se van porque no se puede vivir en un país donde según Amnistía Internacional no hay espacio para que las personas puedan expresar libremente sus opiniones y cuando lo hacen se enfrentan a toda la fuerza del aparato represivo del gobierno.

Se van porque no se puede vivir en un país que es el más peligroso del mundo para las personas defensoras de los bienes comunes, pues como lo evidencia Global Witness desde 2010 han sido asesinadas más de 120 personas solo por defender la vida.

Se van porque no se puede vivir en un país cuyo régimen es híbrido según el Índice de Democracia de The Economist, es decir, donde las elecciones no son libres ni justas, la corrupción es generalizada, el Estado de derecho es débil y el poder judicial no es independiente.

Se van porque no se puede vivir en un país donde según el Proyecto de Justicia Global existe una institucionalidad débil y no hay respeto a la legalidad, y donde según Transparencia Internacional la corrupción en vez de retroceder ha avanzado de manera escandalosa.

Se van porque no se puede vivir en un país donde el Estado está a un paso de convertirse en fallido porque quien gobierna no goza de legitimidad, existen altos niveles de corrupción y criminalidad, y el gobierno es incapaz de proveer servicios básicos a la población.

Se van porque no se puede vivir en un país donde existe una grave situación de derechos humanos que seguirá empeorando según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y donde el gobierno privilegia la represión frente al diálogo, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Se van porque este país dejó de ser de todos y de todas, y se convirtió en un Estado policial-militar que protege los intereses de unos pocos traidores a costa de la dignidad del resto de hondureños y hondureñas.

Quienes aún tenemos razones para quedarnos debemos articularnos para rescatar al país de la pandilla de ladrones que nos condenan a la miseria y la violencia.