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Press Release: President Biden Meets with Colombian President Duque: Peace Accords and Human Rights Should Be Central to the Conversation

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[En español abajo]

For Immediate Release:
March 9, 2022

Contact:
Antonio Saadipour | Program Associate
asaadipour@lawg.org

President Biden Meets with Colombian President Duque: Peace Accords and Human Rights Should Be Central to the Conversation

Washington, D.C. — As Colombian President Duque meets with President Biden on March 10, peace accord implementation is faltering and the human rights and humanitarian situation is dire. Colombian congressional elections are three days away, first-round presidential elections take place in May, President Duque is facing high disapproval levels and his party coalition is polling badly. The Colombian government’s weak implementation of the historic 2016 peace accords, particularly the failure to extend adequate civilian state presence in the countryside, has left the rural population unprotected. Justice is far from being achieved for the massive human rights abuses committed by police during nationwide 2021 protests. A new Frontline Defenders report shows that during 2021, almost 40 percent of documented murders of human rights defenders worldwide took place in Colombia.

“Implementation of the historic 2016 peace accords, stopping the slaughter of human rights defenders and Afro-Colombian and indigenous community leaders, and ensuring justice for brutal police repression during nationwide protests in 2021 should be at the heart of U.S. policy towards Colombia right now,” said Lisa Haugaard, co-director of the Latin America Working Group (LAWG). As President Biden meets with President Duque, those are the words we want to hear. It would be dangerously shortsighted for the United States, distracted by Colombia’s geopolitical utility, to ignore the killing of those who hold the key to Colombia’s better future—including youth, Afro- and indigenous leaders, and human rights defenders.”

The peace accords include reforms that will broadly benefit Colombia, including protection for human rights defenders and communities; inclusive economic progress in conflict-affected zones; upholding the rights of Afro-Colombian and indigenous peoples, including by application of the accords’ Ethnic Chapter; and progress in bringing security to rural areas and sustainably addressing the problem of illicit crops.  

BACKGROUND:

Lack of vigorous peace accord implementation and lack of protection for the rural population is leaving human rights defenders and rural communities at risk. Internal displacement more than tripled from 2020 to 2021, with more than 78,300 people internally displaced from January to November 2021, compared to approximately 26,300 in all of 2020. The United Nations verified 78 massacres and 100 killings of human rights defenders in 2021 in which the victim’s death was linked to their work defending human rights. The nongovernmental group Frontline Defenders included 138 murders of human rights defenders in Colombia in its 2021 report, more than triple the number of murders in the next most dangerous country (Mexico) and nearly 40 percent of the documented killings of human rights defenders worldwide. The Colombian nongovernmental group Indepaz registers 24 human rights defenders killed to date in 2022. Moreover, over 300 demobilized ex-FARC combatants have been murdered since the signing of the 2016 accords.  

A human rights crisis escalated in 2021 when Colombia’s National Police committed grave human rights violations in the context of nationwide protests (sparked by a tax hike but driven by lack of economic opportunities for youth), using lethal weapons directed against protesters, human rights defenders, journalists, and medical personnel. Eighty-nine people, mostly young, were killed and hundreds were wounded, including 103 people who suffered damage to their eyes. Abuses by the Colombian National Police included extrajudicial killings, excessive use of force, torture, and sexual violence. The United Nations verified 44 cases of arbitrary deprivation of life by the Colombian National Police during 2021, 29 of which involved disproportionate use of force during protests. Other attacks on protesters were carried out by armed people in civilian clothing alleged in some cases to be coordinating with police.

To date, there have been few advances in providing justice for these abuses.  According to the Colombian Defense Ministry, of 231 police disciplinary cases, 193 cases have already been dismissed, and only 9 have resulted in disciplinary sanctions. No member of the police has yet been convicted in a criminal court for the gross human rights violations committed during the 2021 protests, and only a relatively small number of cases are advancing to date. The Colombian government has not implemented thorough police reform. Limited reforms instituted so far fail to create external controls over the police, for example, and fail to place the police under a civilian ministry. Colombia is the only Latin American country with a police force still under the Defense Ministry.###lawg.org


Para publicación inmediata:
9 de marzo de 2022

Contacto:
Antonio Saadipour | Asociado de programas
asaadipour@lawg.org

El presidente Biden se reúne con el presidente colombiano Duque: los acuerdos de paz y los derechos humanos deben ser el enfoque de la conversación

Washington, D.C. Mientras el presidente colombiano Duque se reúne con el presidente Biden el 10 de marzo, la implementación del acuerdo de paz está decayendo y la situación humanitaria y de derechos humanos es grave. Faltan tres días para las elecciones al Congreso de Colombia, las elecciones presidenciales de primera vuelta se llevarán a cabo en mayo, el presidente Duque se enfrenta a altos niveles de desaprobación y la coalición de su partido está obteniendo pobres resultados en las encuestas. La débil implementación por parte del gobierno colombiano de los históricos acuerdos de paz de 2016, en particular la incapacidad de extender una presencia estatal civil adecuada en el campo, ha dejado a la población rural desprotegida. Está lejos de hacerse justicia por los abusos masivos contra los derechos humanos cometidos por la policía durante el paro nacional de 2021. Un nuevo informe de Frontline Defenders muestra que durante 2021, casi el 40 por ciento de los asesinatos documentados de defensores de derechos humanos en todo el mundo tuvieron lugar en Colombia.

“La implementación de los históricos acuerdos de paz de 2016, detener la matanza de defensores de derechos humanos y líderes comunitarios afrocolombianos e indígenas y garantizar justicia por la brutal represión policial durante las protestas a nivel nacional en 2021 debería estar en el centro de la política de Estados Unidos hacia Colombia en este momento, dijo Lisa Haugaard, codirectora del Grupo de Trabajo para Asuntos Latinoamericanos (LAWG). “Cuando el presidente Biden se reúna con el presidente Duque, esas son las palabras que queremos escuchar. Sería peligrosamente imprudente para Estados Unidos, distraído por la utilidad geopolítica de Colombia, ignorar el asesinato de quienes tienen la clave para un futuro mejor en Colombia, incluidos los jóvenes, los líderes afro e indígenas y los defensores y las defensoras de derechos humanos”.

Los acuerdos de paz incluyen reformas que beneficiarán ampliamente a Colombia, incluidas la protección para defensores de derechos humanos y las comunidades; el progreso económico inclusivo en zonas afectadas por los conflictos; defender los derechos de los pueblos afrocolombianos e indígenas, incluso mediante la aplicación del Capítulo Étnico; y avances en la seguridad de las zonas rurales y el abordaje sostenible del problema de los cultivos ilícitos.

ANTECEDENTES:

La falta de implementación vigorosa del acuerdo de paz y la falta de protección para la población rural está poniendo en riesgo a los defensores de derechos humanos y las comunidades rurales. El desplazamiento interno se triplicó con creces de 2020 a 2021, con más de 78,300 personas desplazadas internamente de enero a noviembre de 2021, en comparación con aproximadamente 26,300 en todo 2020. Las Naciones Unidas verificaron 78 masacres y 100 asesinatos de defensores de derechos humanos en 2021 en los que la muerte de la víctima estuvo vinculada a su labor de defensa de los derechos humanos. El grupo no-gubernamental Frontline Defenders incluyó 138 asesinatos de defensores de derechos humanos en Colombia en su informe de 2021, más del triple de la cantidad de asesinatos en el siguiente país más peligroso (México) y casi el 40 por ciento de los asesinatos documentados de defensores de derechos humanos en todo el mundo. La organización no-gubernamental colombiana Indepaz registra 24 defensores de derechos humanos asesinados a la fecha en 2022. Además, más de 300 excombatientes de las FARC desmovilizados han sido asesinados desde la firma de los acuerdos de 2016.

Una crisis de derechos humanos se intensificó en 2021 cuando la Policía Nacional de Colombia cometió graves violaciones de derechos humanos en el marco de protestas en todo el país (provocadas por un aumento de impuestos pero impulsadas por la falta de oportunidades económicas para los jóvenes), utilizando armas letales dirigidas contra manifestantes, defensores de derechos humanos, periodistas y personal médico. Ochenta y nueve personas, en su mayoría jóvenes, murieron y cientos resultaron heridos, incluyendo 103 personas que sufrieron daños oculares. Los abusos de la Policía Nacional de Colombia incluyeron ejecuciones extrajudiciales, un uso excesivo de la fuerza, tortura y violencia sexual. Naciones Unidas verificó 44 casos de privación arbitraria de la vida por parte de la Policía Nacional de Colombia durante 2021, 29 de los cuales involucraron un uso desproporcionado de la fuerza durante manifestaciones. Otros ataques contra los manifestantes fueron perpetrados por personas armadas vestidas de civil que, en algunos casos, presuntamente estaban en coordinación con la policía.

Hasta la fecha, ha habido pocos avances en la justicia por estos abusos. Según el Ministerio de Defensa de Colombia, de 231 casos disciplinarios policiales, 193 casos ya han sido archivados y solo 9 han resultado en sanciones disciplinarias. Ningún miembro de la policía ha sido condenado aún en un tribunal penal por las graves violaciones de derechos humanos cometidas durante las protestas de 2021 y hasta la fecha solo avanza un número relativamente pequeño de casos. El gobierno colombiano no ha implementado una reforma policial profunda. Los cambios limitados instituidos hasta ahora no crean controles externos sobre la policía, por ejemplo, ni ubican a la policía bajo un ministerio civil. Colombia es el único país latinoamericano con una fuerza policial aún bajo el Ministerio de Defensa.

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