en English

Press Release: U.S. and Colombian Civil Society Organizations Call for Reinvigorating Peace Accord Implementation in Colombia

Print Friendly, PDF & Email

Date: Jul 23, 2020

Contact:
Antonio Saadipour | Program Assistant
asaadipour@lawg.org

Washington, D.C. – Today, a group of U.S. and Colombian civil society organizations published Protect Colombia’s Peace, a report urging the U.S. government to adopt the full implementation of the peace accords as its principal diplomatic message for Colombia. It has been almost four years since the signing of the historic peace agreement that ended the Western Hemisphere’s longest running civil conflict, which claimed the lives of over 261,000 people and displaced almost 8 million Colombians. In the time since, more than 500 human rights defenders and social leaders have been killed for dedicating their lives to protecting Colombia’s fragile peace. The Venezuelan crisis is unfolding next door, and Colombia will not be able to provide refuge for Venezuelans if the peace accords unravel.  

This joint U.S.-Colombian initiative advocates for U.S. aid and stronger diplomacy to call on the Colombian government to implement the peace accord’s ethnic chapter and gender provisions, ensure justice for the victims of the armed conflict, protect human rights defenders, advance sustainable drug policy and rural reforms to reach Colombia’s small farmers and Afro-Colombian and indigenous communities, end abuses by the Colombian armed forces, and dismantle the paramilitary successor networks. The U.S. government’s diplomatic efforts in Colombia helped pave the way for peace, and this wise investment should not be wasted. The United States must boldly encourage full compliance with the peace accords before it is too late. 


“Despite an outpouring of civic action by Colombians, many of them victims of the conflict, to make the peace accords real, the Colombian government’s actions have been limited and have failed to protect those risking their lives for peace,” said Lisa Haugaard, co-director of the Latin America Working Group (LAWG). “We need the Colombian government to recommit to peace–and for the next U.S. administration to make Colombia’s peace its priority.”

“The lack of a strong message from the United States government about the need to dismantle paramilitarism and break the Armed Forces’ ties with these groups has led various sectors in the Colombian government and powerful sectors of society to believe that the employment of paramilitaries in the internal conflict continues to be useful, and that is why they have not allowed the Security Guarantees Commission to implement the plan to dismantle these groups, three years after it was created. A clear message from the U.S. government demanding the fulfillment of the commitment to dismantle these groups would open the way for the consolidation of peace and tangible results in the protection of social leaders,” indicated Alberto Yepes, coordinator for the Observatory of Human Rights and Humanitarian Law at Colombia – Europe – United States Coordination Network (CCEEU).

“The global pandemic and George Floyd protests have further exposed the need to address long standing racial and social inequalities in the region. With the peace accord, Colombia has a framework that, if implemented correctly by applying the ethnic chapter, could make a huge dent in building an inclusive society, a more democratic and egalitarian society,” said Gimena Sánchez, director for the Andes, Washington Office in Latin America (WOLA).
“Only 7% of the ethnic chapter of the peace accords has been implemented. Nevertheless, the conflict in Afro-Colomian and indigenous territories continues to grow and state presence is weak,” said Ariel Palacios, representative of National Afro-Colombian Peace Council (CONPA).“The implementation of point one of the peace agreement on integral rural reform is crucial for peace in Colombia. Colombia’s poor farmers have been struggling to achieve these reforms for many years,” noted a group of Colombian-American organizations, including Cristina Espinel and Julio Idrobo, Colombia Human Rights Committee, Washington, DC; Angel Patiño, Colombia Grassroots Support, New Jersey; Julio Bedoya, Movement for Peace in Colombia, New York; and Elizabeth Castañeda, Arraigo, New York.

Read the full report and executive summary in English and Spanish here

Contacto:
Antonio Saadipour | Asistente de programas
asaadipour@lawg.org

Washington, D.C. – Hoy, un grupo de organizaciones de la sociedad civil de los Estados Unidos y Colombia publicó un informe titulado Protejan la paz en Colombia que insta al Gobierno de los Estados Unidos a adoptar la plena implementación de los acuerdos de paz como su mensaje diplomático primordial para Colombia. Han pasado casi cuatro años desde la firma del histórico acuerdo de paz que puso fin al conflicto más antiguo del hemisferio occidental, el cual le cobró la vida a más de 261,000 personas y desplazó a casi ocho millones de colombianos. Desde entonces, más de 500 defensores de derechos humanos y líderes sociales han sido asesinados por dedicar sus vidas a la protección de la frágil paz colombiana. Con la crisis venezolana sucediendo al lado, Colombia no será capaz de ofrecer refugio a los venezolanos si los acuerdos de paz se desmoronan.

Esta iniciativa conjunta entre Estados Unidos y Colombia aboga por la cooperación de Estados Unidos y una diplomacia más fuerte para pedirle al gobierno colombiano que implemente el capítulo étnico y las disposiciones de género del acuerdo de paz, garantice la justicia para las víctimas del conflicto armado, proteja a los defensores de los derechos humanos, promueva una política de drogas sostenible y reformas rurales para alcanzar a los campesinos y las comunidades afrocolombianas e indígenas de Colombia, ponga fin a los abusos de las fuerzas armadas colombianas y desmantele las redes sucesoras de los paramilitares. Los esfuerzos diplomáticos del gobierno de los Estados Unidos en Colombia ayudaron a allanar el camino hacia la paz y esta sabia inversión no debe desperdiciarse. Estados Unidos debe alentar audazmente el pleno cumplimiento de los acuerdos de paz antes de que sea demasiado tarde.

“A pesar de la gran cantidad de acciones ciudadanas de los colombianos, incluidas muchas de las víctimas del conflicto, para lograr hacer realidad el acuerdo de paz, las acciones del Gobierno han sido insuficientes y no han protegido a las personas que arriesgaron sus vidas por la paz”, señaló Lisa Haugaard, co-directora del Grupo de Trabajo sobre Asuntos Latinoamericanos (LAWG). “Necesitamos que el Gobierno colombiano renueve su compromiso con la paz—y que el próximo Gobierno de los Estados Unidos le dé prioridad a la paz en Colombia. 

“La falta de un mensaje fuerte del Gobierno de los Estados Unidos sobre la necesidad de desmontar el paramilitarismo y romper los vínculos de la Fuerzas Armadas con esas agrupaciones ha hecho creer a diversos sectores en el Gobierno de Colombia y en sectores poderosos de la sociedad, que el empleo de paramilitares en el conflicto interno sigue siendo útil y por eso no han permitido que Comisión de Garantías de Seguridad haya implementado el Plan de desmantelamiento de estos grupos, después de tres años de haber sido creada. Un mensaje claro del Gobierno de EE.UU. reclamando el cumplimiento del compromiso de desmantelar estas agrupaciones abriría paso a la consolidación de la paz y a resultados tangibles en la protección de los líderes sociales”, indicó Alberto Yepes, coordinador del Observatorio de Derechos Humanos y Derecho Humanitario de Coordinación Colombia – Europa – Estados Unidos (CCEEU).

“La pandemia global y las protestas de George Floyd han puesto de manifiesto la necesidad de abordar las desigualdades raciales y sociales de larga data en la región. Con el acuerdo de paz, Colombia tiene una herramienta que si se implementa correctamente aplicando el Capítulo Étnico puede hacer una gran contribución hacia la construcción de una sociedad inclusiva y más democrática e igualitaria”, dijo Gimena Sánchez, directora de los andes, Oficina en Washington sobre Asuntos Latinoamericanos (WOLA).

“El Capítulo Étnico de Paz se encuentra paralizado en un 7% de implementación, no obstante en los territorios afrocolombianos e indígenas el conflicto armado crece y la presencia del Estado es débil”, señaló Ariel Palacios, representante del Consejo Nacional de Paz Afrocolombiano (CONPA).

“La implementación del punto uno del Acuerdo de Paz, ‘Reforma Rural Integral’, es crucial para la paz en Colombia. Los campesinos han luchado por muchos años por lograr esas reformas”, dijeron organizaciones colombianas-americanas, incluyendo Cristina Espinel and Julio Idrobo, Colombia Human Rights Committee, Washington, DC; Angel Patiño, Colombia Grassroots Support, New Jersey; Julio Bedoya, Movimiento por la Paz en Colombia, New York; y Elizabeth Castañeda, Arraigo, New York.

Lea el informe completo y el resumen ejecutivo en inglés y español aquí.